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Odisea

GILBERTO RENDÓN ORTIZ HOME PAGE 


D.R. (2008)

 


Bienvenido a Odisea Literatura infantil, sin miedo a los adjetivos. 


Nadie se alarma cuando se habla de novela rosa, cuento policíaco, literatura de ciencia  ficción, literatura de la onda, novela negra y más recientemente de literatura femenina o literatura de mujeres... Inclusive se escriben inteligentes ensayos y discusiones al respecto. En cambio cuando se trata de literatura infantil, no falta quien salte en contra de los adjetivos, pareciera entonces que los sesudos críticos bajaran 20 puntos su Coeficiente Intelectual.

  

Alba Nora Martinez

Adjunct Lecturer Department of Spanish and Portuguese
Ph.D. in Letras Modernas, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

CLAS (Center for Latin American Studies)  

Marshall Building, Suite 280
University of Arizona
Tucson, Arizona 

Ideas para hacer crecer

Suplemento para chicos y grandes               4    Página 5     6
Una raya
  Libros, notas, entrevistas y lo que resulte
 Una raya


Ciencia y espadas en la  Nueva España 
Abordamientos literarios de Mascarada,
novela de Gilberto Rendón Ortiz
por
Alba Nora Martínez
 

Portadilla

 

(Eso pasó de aquella manera,
porque así es como pasó)

Salman Rudshie.

 Mezclar historia y ficción es una estrategia típica de las representaciones literarias postmodernistas.

Por su parte el historiador siempre ha usado las formas narrativas para imponer un orden a los acontecimientos narrados.

Linda Hutcheon en su libro Las políticas del Postmodernismo asegura que en el intento postmoderno de elaborar un argumento en la periferia de la historia, la representación se tiñe de excentricidad, especialmente cuando las formas narrativas alteran aquellos contextos ordenados por los historiadores. De qué son muestra estos conceptos que cito de Hutcheon, y que he encontrado en Mascarada, una novela juvenil escrita por Gilberto Rendón Ortiz.

Mascarada es una novela dirigida a lectores «desde 12 años» como especifica el paratexto de la contraportada, el cual ha sido colocado por el editor y tiene más que ver con los modos de comercialización dictados por la serie Cuentos de Nuestra América de la editorial Alfaguara, el sello que publica esta novela.

Veintisiete capítulos, marcados con números romanos, abarcan 224 páginas. Por qué menciono las 224 páginas, porque la literatura infantil y juvenil mexicana está alcanzando su madurez, y porque estoy segura de que hace veinte años, de haberlos, los editores mexicanos, no se hubieran atrevido a publicar libros, para lectores de doce años, de doscientas veinticuatro páginas. Lo anterior, también tiene que ver con los modos de producción, dictados por la comercialización de los libros. Pero si menciono esta madurez, no es por el interés de hablar sobre las bondades de la(s) editorial(es), sino porque la madurez de la literatura infantil y juvenil mexicana se debe al esfuerzo y a la tenacidad de escritores como Gilberto Rendón Ortiz, quien ha dedicado su talento a la escritura de obras literariamente valiosas, para niños y jóvenes desde el tiempo en que el género infantil y juvenil no había alcanzado la popularidad de que goza actualmente en México. Hecho que no me canso de repetir se debe a autores serios y comprometidos con un género literario marginal como sigue y seguirá siendo la literatura infantil mexicana, mientras no se le aborde y se le estudie desde su literaturidad.

Sólo una gran vocación, como la de Gilberto Rendón, pudo lograr que un escritor con ideas políticas y sociales tan serias, decidiera dedicarse a escribir, de tiempo completo, libros para niños y jóvenes, lo anterior en un país en donde lo único que se leía eran clásicos infantiles y juveniles o tiras cómicas, la mayoría de ellas, que no las mejores, extranjeras, y donde los libros infantiles y juveniles prácticamente no existían.

Gilberto Rendón, quien es un mago Merlín de la literatura infantil mexicana, conoce y maneja el tiempo y su fluir de una manera poco usual, un ejemplo de ello lo encontramos en Mascarada, es en realidad un humanista, que a veces se confunde con un alquimista, que ha leído cuanto manuscrito antiguo cae en sus manos, para no decir que disfruta citando las obras de Julio Verne, La Verdadera Historia de la Conquista, los cronistas de la ciudad de México o a Gianne Rodari, Roal Dahl o Ende. Gilberto es el Señor con mayúscula de la literatura infantil mexicana, precursor y maestro de los escritores mexicanos actuales que se dedican a escribir libros para niños. Ha publicado más de 40 títulos en diferentes editoriales, desde la legendaria Amequemecan de Liliana San Tirso, Castillo de Monterrey y Alfaguara. Además de que ha sido acreedor de importantes premios nacionales e internacionales.

Lugar obligado del estudioso de la literatura infantil y juvenil mexicana son su Tianguis de Nombres, El misterio de la Cajita de Ópalo Iridiscente, El tesoro del Volcán de la media luna, o La Balada del Niño Reprobado, entre mis preferidas, y a los que se viene a sumar Mascarada, a quien en seguida me dedico.

 

«Mascarada»,
la más reciente novela

de Gilberto Rendón Ortiz.

Lo primero que asalta al lector de Mascarada, es la alegría con que cuenta la historia un narrador anónimo. Sí un narrador anónimo y gozoso. ¿ Será que el autor sabe que le está haciendo una travesura a la Historia, la Historia con H mayúscula y al alcanzar en la representación de la Historia, de nuevo con H mayúscula la excentricidad de la que habla Hutcheon, el autor se ríe de su travesura.

Ya que caracterizar a Sor Juana Inés, jovencita, la que aún era conocida como Juana Ramírez o Juana de Asbaje, como una Dama Duende o una Pícara Justina dando espadazos para defender a sus amigos, es una excentricidad, como lo es el representar a Singüenza y Góngora y a Enrico Martínez de conspirador, en negocios con espadachines, y/o brincando a la pata coja, no es menos excéntrico.

Mascarada es una novela postmoderna porque es una parodia de las novelas de capa y espada, que se inserta además, gracias a la estrategia de los enredos, en este caso políticos, en el modo de las comedias de Lope, de Tirso y de Alarcón.

Hutcheon asegura que la novela postmodernista «copia» formas de otros géneros y los incluye en sus modos o estrategias de narrar, ya que de ahí es de donde resulta esa falta de homogeneidad de la que habla esta estudiosa de literatura. En la página 24 el narrador dice: «Ah, pero la plaza está por recibir a los grandes invitados y actores. Dejemos que el viejo cronista nos cuente cómo se ha arreglado el lugar» y cambiando de tono continúa con un intertexto que escribe entre comillas, si es original o no, no importa, lo que importa es la presencia de un texto con otro tono, a la manera de la crónica de Luis González Obregón que nos hace verosímil, el a veces inverosímil argumento de Mascarada.

La siguiente es una descripción del asiento del Santo Oficio que va a quemar al Doctor Cornelius, uno de los personajes principales de la novela y móvil de la trama y el suspenso. «En el centro está dispuesto un tablado y un altar en donde se coloca la cruz y se cantan las oraciones rituales. Arrimado al convento de Portacoeli se ve otro tablado dispuesto para los jueces; en la medianía hay sobre una fachada el dosel negro de las armas reales bordadas de oro, además una mesa revestida de terciopelo negro también, almohadas y sillas correspondientes, y tintero de plata para el tribunal….. Hay asientos para los numerosos convidados, señoras y caballeros. Todo esto se ilumina con cien blandones de plata que sostienen brillantes luces que producen claros resplandores».

Hutcheon cita como ejemplo de novela postmoderna la metaficción de Salman Rushdie en Los niños de la media noche en donde se mezclan las leyendas de la India, películas y la influencia de novelas como Cien años de soledad o El tambor de hojalata. Lo anterior, en un intento de conocer y representar la percepción

del autor acerca de la India. A tal intento, el mismo Rushdie lo denomina: la Chutnificación de la historia. Chutney es una especie de mermelada que se come con el curry. En este sentido ¿podríamos llamar a la metaficción de Gilberto la «molificación de la historia del México Virreinal»? Molificación es una palabra que me tomo la libertad de declinar de la palabra «mole».

Gilberto conoce las crónicas de la Nueva España y sus costumbres sociales, así como las prácticas de la Inquisición que serán el hilo conductor de la aventura en Mascarada.

Entre las influencias literarias de Mascarada se pueden citar, además de las comedias del Siglo de Oro, y las crónicas de González Obregón y Artemio del Valle Arizpe, Los bandidos del río frío en donde Payno describe la ciudad de México y sus caminos llenos de salteadores, el ir y venir de las trajineras que abastecían a una ciudad de México, antaño una ciudad lacustre, y la vida de las diferentes capas sociales, en el palacio de los virreyes, los intelectuales, los académicos de la Pontificia Universidad, los indígenas, los piratas, los burocráticos policías y, notable es la representación del maltrato que recibía el indígena. Pero Gilberto Rendón, también hace uso de las biografías de los personajes y las anécdotas apócrifas como la que asegura que Juana Ramírez se vistió de muchacho para asistir a la universidad. Todas estas fuentes, Gilberto Rendón las explora hasta sus últimas consecuencias y con este material nos regala una divertida novela.

En la novela postmoderna, si personajes de diferentes épocas y culturas pueden convivir, la cronología no es algo que se tenga que respetar tampoco y los adelantos científicos mucho menos. De ahí las libertades, que se toma el autor de Mascarada y que sólo algunas veces serán aclaradas por el narrador. Ejemplo de ello, es el salvar al doctor Cornelius en un cohete que acuatiza en pleno lago de Texcoco, o en un globo aereostático o en una lancha de motor a borda. Inventos anacrónicos con las fechas históricas en las que transcurre la novela.

Otras veces, las propuestas serán inverosímiles, como la que representa la posibilidad de planear en un sombrero de ala ancha, a la manera en que el narrador describe que lo hacían los integrantes de la famosa banda de los sombrerudos. Esto último es humorístico y exagerado, aunque el autor de Mascarada, asegura que la anécdota sólo la cita, pues la leyó como verídica.

No hay que olvidar que entre las estrategias del texto narrativo postmoderno se encuentra la falta de precisión en la cronología de la historia y de la invención de los adelantos científicos, y que en los textos postmodernos, la falta de verosimilitud de lo narrado no presenta ningún problema de lectura o interpretación.

«Mascarada»,
el por qué del título.

En la dedicatoria que me hace Gilberto en su libro me escribe, «Para Alba Nora, un pequeño carnaval de tu amigo Gilberto». En Mascarada hay máscaras y disfraces. Para empezar por lo más obvio, el disfraz de Juana

Ramírez, quien es nada menos que la futura Sor Juana Inés de la Cruz, quien se disfraza de Juanito, para poder salvar al doctor Cornelius de la hoguera y más tarde de la prisión a la que los reducen unos piratas de agua dulce. Los disfraces de la policía que persigue al grupo de intelectuales amigos de Juana Ramírez: uno de ellos se disfraza de monja y es nada menos que Sor Filotea de la Cruz. Entre las estrategias de la  carnavalización como propone Bajtin, están el disfraz del mundo al revés, los hombres se visten de mujeres y las mujeres de hombres. Sor Filotea de la Cruz será el nombre que usará el Obispo de Puebla para rebatir a la ahora sí Sor Juana Inés de la Cruz. El intertexto anacrónico, se adelanta en el tiempo y apunta a un hecho que ocurrirá en la vida de Juana Ramírez con funestas consecuencias.

Las máscaras en la novela sirven para ocultar la identidad, o enmascarar, burlarse de los caídos en desgracia, como el Doctor Cornelius.

 

La novela en sí qué enmascara 
y cómo se enmascara  
literariamente.

Una novela que parodia las novelas de capa y espada, se enmascara tras de éstas y nos pone sobre aviso de los protocolos de tales novelas, los cuales van a regir en el nuevo texto. El texto también se disfraza y enmascara parodiando las comedias de enredos en las que las damas disfrazadas de hombres pueden realizar aventuras; y se disfraza, una vez más, en la parodia de las novelas de adelanto científico a la manera de Julio Verne, que nos prepara para creer lo increíble y que a la vez, enmascara lo excéntrico, cómo lo propone Hutcheon. De tal manera que a los lectores, no nos queda más remedio que integrarlo dentro de la verosimilitud de la trama de Mascarada.

Es interesante apuntar que la parodia es un elemento de la carnavalización, que se lleva a cabo, en el nivel del lenguaje a través de la repetición alterada de las estrategias narrativas de ciertos géneros, y que en el nivel anécdota, queda representada en el juicio y quema del doctor Cornelius, que es en sí mismo un Carnaval, con su escarnio e imagineria, independientemente de que en la calle se vendan máscaras que parodien y satiricen al prisionero.

Al juicio acuden todos los habitantes de la ciudad de México instalando con ello el ambiente del mercado y de la fiesta folclórica, estos dos últimos, son otros de los elementos de la carnavalización, como la propone Bajtin. La diversión se instala en un festejo que en realidad es macabro, pues es nada menos que la quema de un reo en la hoguera. Quema dictaminada por la Inquisición en contra de un científico acusado de diabólico.

Lo exagerado o hiperbólico es parte del carnaval y la carnavalización se nota en las propuestas de lo excéntrico de la novela, que surgen a partir de los palimpsestos narrativos, es decir: del amplio catálogo de obras a las que parodia, así como de lo exagerado de los inventos científicos.

Como ya se mencionó, el doctor Cornelius es salvado de la hoguera en un gigantesco cohete, luego huye en una lancha de improvisado motor a borda y llega a su destino a bordo de un globo aerostático.

Otro de los elementos del carnaval es lo grotesco, que encontramos en los cuerpos deformes de los policías y en las ya mencionadas máscaras del doctor Cornelius.

Todo esto instala el caos dentro de la novela, dejando la obra abierta y sin solución, por lo menos, no en esta Mascarada.

Por lo anterior, creo que las formas narrativas tradicionales de la literatura infantil mexicana se han visto alteradas en esta novela escrita en la periferia de la historia, en la que los personajes han sido remitificados y no faltan las críticas a la sociedad virreinal y al Estado y a la Inquisición, que condena a un sabio a la hoguera, por creer que sus estudios tienen que ver más con el diablo que con la ciencia.

Quizás hace veinte años se hubiera pensado, que «a pesar» de su riqueza narrativa y sus valores literarios, Mascarada es una novela para adolescentes de 12 años. En cambio ahora puedo escribir sin titubeos, que por su riqueza narrativa, sus características postmodernas, que dicho sea de paso pueden competir con los videos, así como por sus valores literarios, Mascarada es una auténtica y divertida novela juvenil.

Sus lectores jóvenes o adultos, y como una prueba más de que la buena literatura se escapa a los paratextos impuestos por los editores, los lectores, todos, quedamos divertidos, asombrados, satisfechos y a la espera de nuevas lecturas firmadas por Gilberto Rendón Ortiz, el decano y hermano mayor de la Literatura infantil mexicana.

 

Bibliografía.

Texto estudiado

Rendón Ortiz, Gilberto. Mascarada
México: Alfaguara. Serie 
Cuentos de Nuestra América. 
2003.

Texto citado 
Hutcheon, Linda, The politics of  

Postmodernism. London, New 
York: Rutledge, 1993

 

 

 

  



 

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TachtliUn clásico de la literatura para niños del siglo XX
   
Acerca de "Ciencias y espadas..."
Ensayo publicado originalmente en el suiplemento Heliópolis, de  la Revista de Literatura
La Voz  de la Esfinge 
 
Año III • Número 17
Segunda Época
enero-abril de 2005

POR CIERTO
En ese mismo número de La Voz de la Esfinge la cual se publica en la Perla de Occidente, la Guadalajara preciosa, aparecieron algunos temas de literatura infantil. Norma Muñoz Ledo publicó un largo ensayo sobre La magia en la literatura infantil. Norma es una joven escritora muy talentosa que, además estudia aspectos teóricos de la literatura para niños y jóvenes.

 

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