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Revista personal de revistas   Año II, No. 1 


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 Lucien Biart
El gran ausente en la Literatura Infantil mexicana

Gilberto Rendón Ortiz

 

Este año México es el invitado de honor al Salon du livre de París ¡Los funcionarios del ramo saltan de gusto como niños con zapatos nuevos! Eso está bien, pues es una Feria muy importante. Lo lamentable es que no  fue invitado el escritor franco mexicano Lucien Biart, el gran ausente en Mexico y ahora en París.
(Escrito en 2009)

 

 

Lucien Biart llegó a México a la edad de 17 años. Aquí estudió, se enamoró del país, se casó, se formó como escritor, escribió muchas de sus obras, aquí nacieron sus cuatro hijos. Regresó a Francia 20 años después, en 1870, probablemente apenado por la intervención francesa. ¿No es justo reconocerlo como un autor franco mexicano? Y si no conozcan toda su obra para que vean cuánto se involucró con México.

Algunas de los estudios sobre su persona publicados en México dicen “Sin dejar de ser un viajero en tránsito temporal por México, Lucien Biart tuvo la particularidad de haberse formado en nuestro país pues, si bien llegó con ciertos estudios orientados hacia el naturalismo, fue aquí donde obtuvo el grado de doctor en ciencias físicas y naturales por la escuela de medicina de Puebla.” De viajero no lo bajan los estudiosos. Extraño modo de viajar, quedándose a radicar veinte años en el mismo lugar.

 Desde su arribo al país se acomodó en la ciudad de Orizaba, donde se casó, nacieron sus cuatro hijos y ejerció como farmacéutico. En esa ciudad empezó a escribir sus ensayos e impresiones sobre la vida y la cultura mexicana. En 1853 comienza a publicar en Francia algunos de sus libros, inaugurando también su corresponsalía con el Museo de Paris al que envía numerosas colecciones de insectos y aves. Al tiempo de la intervención francesa fue reconocido como parte de la Comisión Científica de México y condecorado por el emperador Maximiliano. 

Sale de México poco después del fracaso de la invasión francesa, probablemente apenado por la aventura de sus compatriotas y se establece en Paris donde continúa publicando una gran cantidad de libros sobre México, entre ellos “Aventuras de un joven naturalista en México”. (Aventures d’un jeune naturaliste), obra que logró un gran éxito en Europa y Estados Unidos, transformándose en uno de los clásicos libros de aventuras que llenaron la fantasía y sueños de los jóvenes lectores. Rudyard Kipling en unos de sus mejores libros, Kim de la India, menciona cómo Kim tiene presente los cuadros maravillosos de un libro que leyera en la biblioteca del internado: “Las aventuras de un joven naturalista en México”.

Una nota de sus editores (*) sostiene que regresó a  Francia en 1870, es decir, cuando su libro Las aventuras de un joven naturalista en México, era un éxito y veía ediciones en inglés tanto en Londres como en Nueva York. Este libro narra las aventuras de su propio hijo Chanito, quien acompaña a su padre en la exploración de la selva mexicana.

 (‘) Il s'établit comme pharmacien à Orizaba et resta 20 ans dans ce pays comme correspondant du Muséum de Paris auquel il envoya de nombreuses collections d'insectes et d'oiseaux. Il fit partie de la Commission scientifique du Mexique et fut décoré par l'Empereur Maximilien. Vers 1870 il rentra en France et publia de nombreux récits de voyages et des livres pour la jeunesse.

 Distintos estudios califican a Biart de “viajero”, pero ¿puede llamarse viajero a quien se forma tanto como profesionista como escritor en el país, se establece como farmacéutico y forma su familia en estos lares? Por lo menos, Biart nunca fue un viajero como Humboldt o Brasseurs, que pasaron volando por la geografía mexicana. Biart se detiene largo tiempo en Orizaba y penetra en la vida mexicana como ningún otro viajero pudo hacerlo. Y es que no era propiamente un viajero, sino un enamorado de México. El nombre del joven naturalista es más que ilustrativo del profundo arraigo que logró Biart en Orizaba.  En alguna parte de su libro confiesa que deseaba que su hijo se diera una idea correcta de lo marravilloso que era el país donde transcurría su infancia. 

Lo cierto es que, aunque lo llamen viajero, la obra de Lucien Biart pertenece en gran parte a México y en ese sentido “Aventuras de un joven naturalista en México”, es una de las obras que pertenecen a la historia de la literatura infantil mexicana.   

Biart, como lo enuncia este artículo, es el gran ausente en la Literatura para niños y jóvenes en México. El Salón del libro de Paris tendría que haberse abierto con el regreso a México por la puerta grande de este gran autor. No es así, por el simple hecho de que los miles de millones de pesos que se han gastado en las Bibliotecas Escolares y en la Bibliotecas de Aula de la Secretaría de Educación Pública, se gastan sin ton ni son, sin historiar los pasos de la propia literatura infantil que se escribe en México, sin dedicar un céntimo a la investigación y al estudio de lo que se ha hecho en nuestro país.

Lucien Biart explora todas las facetas de la vida en el país donde nacen sus hijos y se forma como escritor y como profesionista. Me atrevo a pensar que de no haber mediado la intervención francesa su regreso a París se hubiera retrasado muchos más años. Este acontecimiento la precipita.

Será siempre un referente de su época sobre lo mexicano. Por ejemplo, en un ensayo de María del Carmen Vázquez sobre la China poblana, analiza del siguiente modo lo que dice Biart en “La tierra templada: escenas de la vida mexicana (1846-1855)”. Es decir escrito mientras vivía en Orizaba.

“Para el francés Lucien Biart, que estudió medicina en Puebla hacia los años cincuenta del siglo XIX, las chinas a quienes nombró "hijas ardientes del trópico", eran vivaces, alegres, cariñosas y muy limpias; su belleza seductora se realzaba con su traje. Llama la atención su descripción porque no estaba empeñado en convertirlas en un modelo nacional. Según él, sus blusas con bordados mexicanos empezaban a ser imitadas en Europa. Las señaló como mujeres jóvenes, robustas y bellas, de tez apiñonada y formas esbeltas y redondas. Dijo que su modo de caminar  era como de "ondulaciones felinas", audaz, y subrayó su mirada provocadora y húmeda, y su chal de seda que cubría y descubría sus pechos "con ritmo voluptuoso". Pintó quizás lo más distintivo de la china al recordar que no era una mujer fácil, y que necesitaba amar a un hombre para entregarse a él. Fue el único que en su tiempo se refirió al origen del nombre de las chinas: recogió las ideas vigentes que se llamaban así por su cabellera rizada –en México más comúnmente se le llamaba "pelo chino"–, y de que su nombre aludía al mestizaje no sólo indígena español, sino también africano, asunto reflejado sin duda en el gusto de las chinas que no sólo amaron a los mexicanos.”

http://redalyc.uaemex.mx/pdf/369/36907704.pdf)

 Las aventuras de un joven naturalista en México, se publicaron en 1869 en francés en la Bibliotheque D'Education Et De Recreation, del famoso editor de Julio Verne y Mayne Reed, J. Hetzel con más de 170 ilustraciones de Leon  Bennet. De inmediato se tradujeron al inglés donde vieron la luz en Londres en 1870; un año después se editó en Nueva York donde tiene repetidas reediciones.

 Me conformo con transcribir el prefacio a la edición en inglés, publicada en 1871 y 1873 por HARPER & BROTHERS, PUBLISHERS de Nueva York, el cual comienza: “No hay país sobre la faz de la tierra que posea mayor interés a los ojos de los científicos o los viajeros que México...” Misma visión de Lucien Biart, nuestro escritor para niños del siglo XIX. Es una lástima que los niños y jóvenes mexicanos no tengan a la mano tan precioso libro de aventuras. Lo he propuesto a algunas instituciones culturales, pero no ha habido respuesta hasta ahora.

Para el curioso lector, una edición electrónica se encuentra en formato de hipertexto en el proyecto Gutemberg:

http://www.gutenberg.org/files/26009/26009-h/26009-h.htm

En formato PDF, se encuentra en la versión de Harper & Brothers de Nueva York, en la siguiente dirección:  

http://www.archive.org/details/adventuresofyoun00biariala

http://www.archive.org/details/adventuresofyoung00biariala

http://www.archive.org/details/adventuresayoun00biargoog

  Este enlace es de una Biblioteca de archivos donde se pueden encontrar otros libros de Lucien Biart, así como la misma versión en otros formatos.

Prefacio
THERE is no country on the face of the earth that pos-
sesses greater interest in the eyes of the scientific or
travelled than Mexico, the scene where the adventures so
graphically and clearly narrated in this volume transpired :
nor is this partiality to be wondered at when we recall to
memory what a lavish hand Nature has subtended to her.
Although several of our most celebrated naturalists have
climbed its lofty vqlcanio mountains, explored its lagoons
and giant rivers, and traversed its immense forests, still,
from the vast extent of that country and variety of climate
caused by difference of elevation much yet remains to
be done ere the public become thoroughly conversant with
its arboreal and zoological productions.
The elephant, hippopotamus, lion, and tiger, the largest
and most formidable of the terrestrial mammals of the Old
World, are not here to be found ; but their places are well
supplied by the swamp-loving tapir, the voracious alligator,
the stealthy puma, and the blood-thirsty jaguar, all well
worthy of the sportsman's rifle, or of the snake-visioned
native warrior's weapons for the power of destruction in
these animals during life is great, while after death they
either furnish valuable skins or wholesome food. Moreover,
here the wolf awakes the reverberating echoes of the
forest with its dismal howl ; the raccoon, opossum, and squirrel
pass their lives in- sportive gambols ; the wild and the
ocellated turkeys strut about, pompous in manner, as if con-
scious of their handsome plumage, while the timid deer and
shaggy-coated bison roam over prairies or through woodland
glades, as yet unacquainted with the report of the
white man's destructive fire-arms.
Can it, therefore, be surprising that our little hero should
have craved to be permitted to have a sight of this new
land, so rich in the prospect of adventure. How he behaved
himself throughout the numerous ordeals to which he was
submitted, suffice it for me to say that his conduct was
worthy of the representative of any nationality, and such as
was calculated to make all parents proud off their offspring ;
for whether suffering from thirst or hunger, being persecuted
by noxious insects, straying in the woods, even when
within reach of the fiercest carnivora or in the presence of
the deadliest reptiles, he never for a moment hesitated in
performing his seniors' instructions, lost his courage, or,
better still, an opportunity of improving his mind.
That the young English reader may benefit as much by
the perusal of this work as Master Lucien, otherwise " Sunbeam,"
did by his journey through the Cordilleras of Mexico,
and that they may enjoy the information herein imparted
upon the wonderful works of the Creator, is the
sincere wish of

THE EDITOR.

 

 

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 Las tradiciones también se crean, se inventan hoy mismo y mañana, no sólo devienen de los tiempos remotos. Así, en Octubre de 2007, nació en el D.F: La noche de los alebrijes. Mi interés personal por los animales fantásticos y en particular por los alebrijes, obtuvo una inesperada recompensa al obtener el primer lugar en el concurso de cuento sobre alebrijes celebrado por primera ocasión por el Museo de Arte Popular de la ciudad de México. El cuento se titula  "La puerta" , aún inédito, y en esencia postula la idea que se discute en el artículo dedicado a los alebrijes de Acámbaro en este número.

 
 

 
 

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